Consejos y recomendaciones de seguridad ante el coronavirus

El coronavirus se convierte en un problema global y es importante que nos protejamos lo máximo posible.

PD: Esta crónica fue escrita el día 26 de enero, pero no habíamos recibido autorización para su publicación hasta hoy.

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No podemos esconder nuestra preocupación sobre el estado actual del coronavirus y de cómo se está extendiendo por el mundo entero. Hemos llegado a un punto en el cual los memes sobre las infecciones de 1820 y 1920 nos molestan y hacen que la piel se nos ponga de gallina. Somos conscientes de que sabemos menos de lo que se sabe en realidad, porque sin atisbo de paranoia, hay pistas que llevan a que nos sintamos «abandonados», en especial a lo que se refiere sobre la información que desvela el gobierno chino. Y hemos pasado de recomendar no viajar a la ciudad donde todo comenzó a deciros que no viajéis a China a recomendaros en este caso que tengáis mucho cuidado si salís de vuestro país. Lo próximo será deciros que tengáis cuidado si salís de vuestra ciudad y lo siguiente que lo tengáis si salís de vuestra casa. Pero esperamos no llegar a ese tipo de situación. Cruzamos los dedos.

Desde nuestra posición, en esta sección dedicada a los viajes, lo máximo que os podemos recomendar son algunos consejos de precaución para que estéis lo más protegidos posibles. Escribimos estas líneas como corresponsal trasladado en Japón para la cobertura de los Juegos Olímpicos y vemos la amenaza más de cerca de lo que se ve en España.

Salir a pasear o de tiendas en las calles de Tokio es fijarse de una manera histérica en aquellos ciudadanos asiáticos que tienen maletas a su alrededor. Eso lleva a analizar sus maletas, comprobar de dónde es la etiqueta del lugar del que proceden o a intentar pegar el oído para comprobar si hablan japonés o si por el contrario hablan chino. ¿Hay estornudos, tos u otros síntomas preocupantes en esas personas? ¿y por qué seguimos mirando y no estamos lo más lejos posible? Es la condena del querer saber, de buscar la verdad y conocer lo que ocurre en realidad.

Desde aquí, desde una zona más cercana a China y con el temor de que no se gestione adecuadamente el aterrizaje de miles de chinos que quieren pasar unos días en Japón para celebrar su nuevo año, vemos cómo los infectados también se desplazan a otros países. El nivel de irresponsabilidad de los ciudadanos chinos es tal que hay quienes han hecho todo lo posible (y lo han conseguido) para engañar a los controles de temperatura de los aeropuertos. Una mujer china, por ejemplo, se colaba en Francia tomando medicinas que aplacaban los síntomas de la fiebre para cumplir su deseo de ir de turismo francés y comer en restaurantes de lujo. El egoísmo podría acabar con el planeta entero.

El egoísmo de personas que, sabiendo que están o pueden estar enfermas, no tienen el detalle de recordar las incontables películas de infecciones que seguro que han visto en cine y televisión. ¿De verdad es tan difícil mirar más allá de uno mismo? El egoísmo llega a niveles de estratosfera en algunos lugares y China, que no tiene una conciencia de mente-colmena, algo que sí ocurre por ejemplo en Japón, es conocida por sus excesos. Excesos que llevan a que, por ejemplo, se cometan actos tan locos como sacar especies de la fauna salvaje y llevarlas a un mercado para venderlas. O excesos como hacer sopa de murciélago. Lo fácil es preguntarse ¿Por qué?, pero algunos se preguntan «¿Por qué no?».

Hace 10 años ya hubo una infección que acabó con muchas personas y que también se generó en China. Esto demuestra que el país no aprende y también deja clara la clara deficiencia del trabajo que se realiza internacionalmente para controlar y vigilar una nación que no gestiona lo relacionado con la salud tal y como debe. Otros países asiáticos sufren problemas similares, como recordaréis del momento en el cual visitábamos Corea del Sur (la capital, nada más y nada menos), y nos cruzábamos con ratas «tamaño gato» por las calles. Por supuesto, esto también ocurre fuera de Asia, pero por lo general el problema de estas infecciones suele estar en esta zona del mundo por cantidad de habitantes y por la capacidad económica que tienen los mismos para viajar y salir al extranjero.

No queremos fomentar una situación de alarma que lleve a que las máscaras de protección se agoten a las primeras de cambio y que el mundo entre en pánico, pero sí nos gustaría daros algunos consejos. Lo primero es que, por supuesto, la mascarilla es importante. Pero tenemos que utilizarla de una manera conveniente y tener cuidado con la manera en la que nos comportamos a partir del momento en el que salimos a la calle. Por ejemplo, debemos cuidar y proteger de forma significativa nuestros ojos y boca. No debemos meternos el dedo en el ojo, rascarnos en la cercanía o similar sin antes haber lavado bien nuestras manos con jabón. Lo mismo con la boca.

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Es preferible que nos lavemos las manos todo lo posible. Si tenemos que lavarnos las manos diez veces a lo largo de un solo día, no es un problema, recomendamos hacerlo. Al lavarnos las manos estamos eliminando las bacterias y cualquier tipo de elemento que podamos haber tocado a lo largo del día. Pensamos que si llevamos la mascarilla estamos a salvo, pero si tocamos el pomo de una puerta que está infectado y luego con esa mano nos rascamos el ojo, estaremos introduciendo el virus en nuestro organismo. Por ello siempre tenemos que ser precavidos y lavarnos a fondo todo lo posible. Por supuesto, tengamos mucho cuidado con los estornudos de las personas que nos rodean y con cualquier individuo que podamos ver que está enfermo o tiene un comportamiento similar al de un enfermo. Se confía demasiado en la mascarilla y no hay nada que nos asegure que vamos a estar protegidos únicamente usándola, por lo que seamos cuidadosos.

Aunque ahora mismo no hay casos de infección en España, solo en Francia en cuanto a lugar más cercano en el cual se han descubierto personas con el virus, es preferible que seamos cuidadosos mientras se estudia el virus y se desarrollan las vacunas pertinentes para combatirlo. Por eso mientras tanto os recomendaríamos que no comáis o cenéis en ningún restaurante chino y que tengáis sumo cuidado en general cuando vayáis a comer a lugares fuera de casa. El objetivo es permanecer lo más alejados posibles de las personas que puedan haber estado en la zona infectada en las últimas semanas y por lógica hay una serie de lugares determinados en nuestras ciudades que son sensibles a que se produzca este tipo de contacto.

Posiblemente si la situación se encrudece los gobiernos comenzarán a prohibir vuelos que procedan de China, de cualquier región del país, algo que ya está entrando en vigor en países como Filipinas. Aunque la medida parece drástica, lo cierto es que este es el destino que nos espera si no se pone control a la infección lo antes posible y si los ciudadanos chinos no comienzan a pensar en pasar estos días en su país en vez de irse al extranjero. A nadie le gusta una situación como esta y a nadie le gusta limitar las acciones de las personas, pero hay que tomarse muy en serio una posible infección pandémica de estas características. Todos en el mundo entero tenemos que intentar estar a salvo para celebrar muchos años más en la Tierra.

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