¿Cómo descubrir si hay cámaras en el Airbnb que hemos elegido?

Si tenemos miedo de que nos graben cuando reservamos alojamiento en una plataforma como Airbnb podemos optar por varios métodos.

cámaras en Airbnb

No deberíamos pensar en estas cosas, pero lo cierto es que las pensamos. Seguro que alguna vez se nos ha pasado por la cabeza plantearnos si en el alojamiento de Airbnb que hemos reservado había algún tipo de cámara que nos estuviera espiando. Al fin y al cabo, no existe un compromiso tan férreo como cuando nos alojamos en un hotel dado que la otra persona, la que alquila el espacio, suele ser un particular, y nunca se sabe qué intenciones podría tener en la cabeza. Así que aunque no nos gusta pensar mal de la gente y mucho menos estar preocupados por todo, sí que creemos conveniente que tengamos algunas pistas de cómo detectar y descubrir si hay cámaras en los lugares donde nos alojamos.

La información que recogemos en este artículo la hemos encontrado en un artículo del HuffPost que os dejamos enlazado al final del nuestro. El primer método consiste en pensar como pensarían quienes han escondido la cámara. ¿Dónde podrían haber escondido la cámara para grabarnos? Pongámonos en su papel y analicemos la escena para ver qué hay raro que nos pueda llamar la atención.

Por ejemplo, los detectores de humos que están colocados en lugares poco habituales son una buena señal de que podrían esconder una cámara. O si por ejemplo, hay dos detectores de humos juntos. ¿Por qué habría dos? Es posible que uno de ellos esconda algo.

La segunda técnica parece más complicada, pero se puede dominar con facilidad. Consiste en que apaguemos las luces de la habitación y usemos una linterna (la del móvil por ejemplo) para ir escaneando las partidas de la habitación en las que pensemos que podría estar la cámara. ¿Por qué? El motivo se encuentra en que las lentes de las cámaras reflejan como el cristal, así que cuando les impactemos con la linterna veremos que el efecto de iluminado es distinto al normal porque se producirá un reflejo. Eso sí, no pensemos que todo lo que produce un reflejo es una cámara. Una vez vista la señal habrá que comprobar si hay una cámara o no, porque hay otros objetos que también producirán el efecto y que no serán cámaras.

Como tercera idea se recomienda escanear la red Wi-Fi del alojamiento y ver qué tipo de dispositivos se encuentran conectados. Cuentan en la fuente que una persona lo hizo y al hacerlo descubrió que había una cámara de vigilancia conectada a la red del apartamento. Por supuesto, la cámara puede estar fuera de esa red, pero si está dentro ya es algo que tenemos ganado a la hora de descubrir si alguien nos está espiando a nuestras espaldas. Hay aplicaciones para móviles como Fing o Network Scanner que se ocuparán de que podamos analizar la red y buscar la presencia de dispositivos conectados. Antes de llegar a conclusiones si vemos algún dispositivo conectado, analicemos bien la información que tenemos, porque se podría tratar de alguna cosa totalmente distinta en la que quizá no hayamos pensado. No sería la primera vez que alguien exclama “¡Hay alguien conectado a mi Wi-Fi!” para luego descubrir que se trata de algún dispositivo de su propiedad que había olvidado que estaba enganchado a la misma (como una consola de videojuegos, por ejemplo).

alquilar en Airbnb

La cuarta técnica es más rudimentaria, pero no tiene porqué importarnos hacerlo. Se trata de cubrir todo aquello que nos preocupe o que nos dé la sensación de que podría estar ocultando una cámara. Lo único que hay que hacer es usar ropa para cubrir esos objetos sospechosos y que así la cámara no pueda grabar aquello que nos preocupa que grabe. Otras personas dicen que es recomendable que aquellos pequeños dispositivos de los que confiemos los desenchufemos y guardemos. No hay que olvidar que las cámaras necesitan alguna fuente de energía, así que por eso muchas veces se esconden en los despertadores que se ponen en las cómodas de las camas. Esto lleva a que haya especialistas en seguridad que recomienden desenchufar esos despertadores, radios o cualquier otra cosa y que los guardemos en el armario o en un cajón. Así estaremos seguros de que no habrá riesgo en este sentido.

Trabajar con Airbnb y reservar alojamiento con este tipo de servicio tiene muchas ventajas, pero no hay duda de que también sufre inconvenientes, como que nuestra privacidad se pueda ver dañada. Pero las personas que optan por ello ya están al tanto, sin que esto tenga que decir que no esté bien que tomen medidas como las que hemos comentado en el artículo. Lo idóneo sería que nadie espiara, que nadie grabara a los demás, pero por desgracia, ya sabemos que hay ocasiones en las que las personas nos comportamos de maneras indebidas y todo ello puede acabar mal. Por lo tanto, tomemos precauciones y hagamos un poco de investigación de nuestro alojamiento después de llegar. No nos cuesta nada.

Vía: Huffpost

Foto: TheDigitalArtist – Leamsii

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